Cáncer renal

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¿Qué es el cáncer de riñón?

El cáncer de riñón ocurre cuando las células de un riñón o de ambos crecen y se multiplican en forma descontrolada, generando una masa llamada tumor en la membrana que recubre unos túbulos diminutos que están dentro de los riñones.
Existen varios tipos de cáncer de riñón:

  • Carcinoma de células renales: es el tipo más frecuente en adultos, dado que representa aproximadamente el 85% de los diagnósticos. Se desarrolla en los túbulos que forman el sistema de filtración de los riñones. Cada riñón tiene miles de esas diminutas unidades de filtración.
  • Carcinoma urotelial o carcinoma de células de transición: comienza en la zona del riñón en la que se acumula la orina antes de pasar a la vejiga, denominada pelvis renal, y se trata como el cáncer de vejiga; estos tumores son distintos respecto a los de riñón propiamente dichos, en términos de evolución y tratamientos.
  • Sarcoma: se desarrolla en la capa delgada de tejido blando que rodea el riñón llamada cápsula, o en la grasa circundante. El sarcoma de riñón es extremadamente infrecuente entre los adultos y suele tratarse con cirugía.
  • Tumor de Wilms: representa alrededor del 1 % de los cánceres de riñón. Es tratado en forma diferente ya que tiende a responder mejor a la radioterapia y la quimioterapia con respecto a otros tipos de cáncer de riñón. Es más frecuente en niños, y en este caso el tratamiento es distinto que en los adultos.
  • Linfoma: en general se asocia con los ganglios linfáticos agrandados en otras partes del cuerpo, como puede ser el cuello, el pecho y el abdomen. Pero también, en casos raros, se presenta sólo en el riñón y puede incluir ganglios linfáticos cercanos. Si existe la posibilidad de un linfoma, es posible que el médico realice una biopsia y recomiende hacer quimioterapia en vez de cirugía.

Además, en la evaluación que realiza el patólogo a través de la observación en el microscopio, determina el tipo de células tumorales, lo que es clave para decidir el tratamiento a seguir:

  • Células claras: representan aproximadamente el 70% de los cánceres de riñón. Las células claras pueden tener un crecimiento lento (grado 1) o rápido (grado 4). La inmunoterapia y la terapia dirigida son especialmente efectivas para tratar el cáncer de riñón de células claras (ver sección de “tratamientos”).
  • Papilar: entre un 10% y un 15% de los pacientes padece este tipo de tumores, los que a su vez se dividen en dos subtipos distintos, tipo 1 y tipo 2.
    El cáncer papilar de riñón localizado a menudo se trata con cirugía, en tanto que si se disemina o hace metástasis, se suele tratar con agentes de bloqueo de los vasos sanguíneos o terapias blanco.
  • Sarcomatoides: se denominan así cuando las células se asemejan a un sarcoma y el crecimiento del tumor puede ser más rápido.
  • Medular: es un tipo de cáncer raro y muy agresivo, más frecuente en las personas afrodescendientes.
  • Conductos colectores: comienza en los conductos colectores de los riñones, y se presenta con mayor frecuencia en personas de entre 20 y 30 años.
  • Cromófobo: es poco frecuente y puede formar tumores indolentes que es poco probable que se diseminen, pero son agresivos si llegaran a hacerlo.
  • Oncocitoma: es de crecimiento lento y muy raramente se disemina.
  • Angiomiolipoma: es un tumor benigno y en general es poco probable que crezca y se disemine. Suele tratarse con cirugía o, si es pequeño, con supervisión activa.

Asimismo, existen otras 20 entidades patológicas tumorales del riñón que ameritan la evaluación patológica por parte del especialista, lo que permitirá determinar el tratamiento más apropiado.

¿Cuál es la causa del cáncer de riñón?

No se habla de causas directas del cáncer de riñón, sino de “factores de riesgo”. Los factores de riesgo son elementos que aumentan la probabilidad de padecer un cáncer. Pero, puede ocurrir que una persona tenga varios factores de riesgo y no desarrolle el cáncer, mientras que otros no tengan dichos factores y sin embargo lleguen a tener un tumor.
Es importante conocer estos factores de riesgo y poder conversar con el médico para adoptar estilos de vida más saludables (aunque no todos los factores de riesgo dependen de decisiones de la persona), y de ser necesario, una atención médica oportuna.
Se enumeran a continuación los factores que incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de riñón:

  • TABAQUISMO: fumar duplica el riesgo de desarrollar cáncer de riñón, estimándose que aproximadamente el 30% de los cánceres de riñón en los hombres y el 25% en las mujeres derivan de este hábito.
  • SEXO: los hombres son más propensos a padecer cáncer de riñón que las mujeres.
  • ORIGEN: las personas afrodescendientes tienen mayor prevalencia de cáncer de riñón.
  • EDAD: el cáncer de riñón suele aparecer entre los 50 y los 70 años.
  • NUTRICIÓN Y PESO: con frecuencia en trabajos de investigación se ha evidenciado una relación entre el cáncer de riñón y la obesidad.
  • PRESIÓN ARTERIAL ALTA: las personas que padecen hipertensión pueden ser más propensas a desarrollar cáncer de riñón.
  • CIERTOS MEDICAMENTOS: el consumo excesivo de ciertos analgésicos y diuréticos se ha relacionado con el cáncer de riñón.
  • EXPOSICIÓN AL CADMIO: según algunas investigaciones puede existir una relación entre el cáncer de riñón y la exposición al metal cadmio, presente en pilas, pinturas, o materiales para soldar.
  • ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA: las personas que padecen insuficiencia renal pueden tener mayor riesgo de desarrollar cáncer de riñón.
  • DIÁLISIS A LARGO PLAZO: los pacientes que han recibido diálisis por períodos prolongados tienen tendencia a desarrollar quistes en los riñones. Estas formaciones se suelen detectar en forma temprana por lo que es posible extirparlos antes de que el cáncer se disemine.
  • ANTECEDENTES FAMILIARES: tienen un riesgo aumentado quienes posean padres, hermanos o hijos con cáncer de riñón. Este riesgo aumenta aún más si lo padecen o han padecido otros miembros de la familia extendida, sobre todo si el diagnóstico fue antes de los 50 años de edad, si tenían cáncer en ambos riñones y/o si han tenido más de un tumor en el mismo riñón.
    Es importante conocer los antecedentes familiares con precisión para informar al médico y así poder tomar medidas para reducir el riesgo.

¿Es hereditario el cáncer de riñón?

El cáncer de riñón hereditario es poco frecuente, ya que representa alrededor del 5 % de los casos (no es lo mismo “cáncer familiar” que “cáncer hereditario”).
Detectar un síndrome genético en una familia puede ser de vital importancia para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Este es un tema que debe evaluarse con el médico, y en el caso de que se considere conveniente realizar esta evaluación, debe consultarse un asesor genético que acompañe en el proceso de esta decisión y en la evaluación misma.

¿Cuáles son los síntomas y signos del cáncer de riñón?

En sus etapas tempranas este tipo de cáncer no produce síntomas, o sea que los mismos suelen aparecer cuando ya el tumor aumenta de tamaño y afecta órganos cercanos.
Las personas que padecen cáncer de riñón pueden presentar algunos de los siguientes síntomas, aunque debe aclararse que éstos pueden indicar otras enfermedades y también que pueden no existir:

  • Dolor o presión en el costado o la espalda.
  • Un bulto en el costado o la espalda
  • Hinchazón de los tobillos o las piernas
  • Sangre en la orina
  • Presión arterial alta
  • Anemia y algunos sus signos: fatiga, pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso sin razón aparente
  • Fiebre persistente que no se atribuye a otra causa.

En el hombre, cuando alrededor de un testículo se detecta el desarrollo de un grupo de venas agrandadas, llamado varicocele, puede indicar la presencia de un tumor renal.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de riñón?

Suele ocurrir que el cáncer de riñón se detecta cuando se realizan estudios por alguna otra dolencia.
A continuación se mencionan algunas de las pruebas que puede solicitar el médico para diagnosticar el cáncer de riñón, pero no todas serán necesarias. El médico tendrá en cuenta el tipo de cáncer que se presume padece el paciente, sus signos y síntomas, su edad y estado de salud, el resultado de otras pruebas ya realizadas, su examen físico y otros antecedentes de salud. En general suelen utilizarse los siguientes estudios:

  • ANÁLISIS DE SANGRE Y ORINA: son un punto de partida, que pueden dar indicios de la presencia de cáncer de riñón, pero no sirven para dar un diagnóstico definitivo.
  • ECOGRAFÍA ABDOMINAL: es el método inicial por imágenes más frecuentemente utilizado, en el cual el radiólogo especialista en ecografía, puede observar imágenes quísticas (como bolitas de agua) o sólidas que permitirán decidir los pasos diagnósticos y terapéuticos posteriores. Actualmente, en virtud del acceso rutinario al examen ecográfico, muchos de los diagnósticos de tumor renal son hallazgos incidentales con lesiones menores a 3 cm.
  • BIOPSIA: consiste en la extracción de células o tejidos para que un patólogo las pueda observar mediante un microscopio o se examinen en un laboratorio, para verificar si hay signos de cáncer. Por lo general se realiza en un procedimiento ambulatorio con anestesia local, y permite identificar el tipo de células del cáncer de riñón.

En ciertos casos, es posible que en base a las pruebas por imágenes se decida extirpar primero el tumor y luego realizar la biopsia para determinar el tipo de tumor y el estadio definitivos.

  • EXPLORACIÓN POR TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA (TC): este examen permite producir una imagen tridimensional del interior del cuerpo utilizando rayos X desde diferentes ángulos. Posteriormente, mediante una computadora se obtiene una combinación de estas imágenes en forma de cortes transversales que permiten observar y medir los tumores. Algunas veces se administra por vía oral o por vena una solución llamada contraste antes de la exploración, con el fin de obtener mejores detalles en la imagen. En pacientes con insuficiencia renal, el medio de contraste no se puede usar de manera segura.
  • RESONANCIA MAGNÉTICA: es otro método para producir imágenes del organismo, pero que utiliza campos magnéticos en lugar de rayos X. También en este caso suele utilizarse una solución de contraste inyectable por vena para lograr una imagen más nítida del área que debe explorarse.
  • TOMOGRAFÍA POR EMISIÓN DE POSITRONES (PET): este estudio, llamado PET por sus siglas en inglés, es otro método para tomar imágenes de los órganos y tejidos. Se inyecta por vía intravenosa al paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, lo que permite detectar la aparición temprana de un tumor, antes de que sea visible con otras pruebas por imagen. Los componentes de esta sustancia, denominados “radiofármacos”, tienen una vida media de corta duración.
  • RADIOGRAFÍA: es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación.
  • CISTOSCOPIA Y NEFROURETEROSCOPIA: durante estos procedimientos, se administra un medicamento para sedar al paciente mientras se inserta un pequeño tubo iluminado en la vejiga a través del uréter y se lo introduce en el riñón. Este procedimiento puede emplearse para obtener células tumorales y examinarlas en un microscopio, realizar una biopsia y a veces destruir por completo tumores pequeños.

¿Cómo se trata el cáncer de riñón?

El plan de tratamiento para cada paciente depende de varios factores: la ubicación del tumor, el estadio del cáncer, la edad y la salud general de la persona, y es determinado por el equipo médico y el paciente. Es conveniente conversar también sobre los efectos secundarios posibles del plan de tratamiento y las opciones de cuidados paliativos.

En la atención del cáncer suelen trabajar profesionales de la salud de distintas especialidades formando un equipo multidisciplinario. El oncólogo clínico es el médico que se especializa en el tratamiento de personas con cáncer, y particularmente en el cáncer de riñón intervienen también médicos de otras especialidades: la urología (tracto genitourinario, que incluye los riñones, la vejiga, los genitales, la próstata y los testículos); radioterapia, imágenes, nutrición, psicooncología, patología, así como también enfermeros especializados en oncología, entre otros.
Las opciones de tratamientos incluyen: la cirugía, terapia dirigida, inmunoterapia o una combinación de estos tratamientos, y ocasionalmente también la radioterapia y la quimioterapia. Cuando el cáncer se ha diseminado, se indican terapias en forma sucesiva, lo que se denomina las “líneas de tratamiento”.

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