Cáncer de cabeza y cuello

Información

¿Qué son los cánceres de cabeza y cuello?

Los cánceres que, en conjunto, se denominan cánceres de cabeza y cuello comienzan por lo general en las células escamosas que revisten las superficies húmedas y mucosas del interior de la cabeza y del cuello (por ejemplo, dentro de la boca, de la nariz y de la garganta).

Los cánceres de células escamosas se llaman, con frecuencia, carcinomas de células escamosas de cabeza y cuello (su variante más frecuente). Los tumores de cabeza y cuello pueden comenzar también en las glándulas salivales pero éstos son relativamente poco comunes. Las glándulas salivales contienen muchos tipos diferentes de células que pueden volverse cancerosas, por lo que existen muchos tipos diferentes de cáncer de glándulas salivales.

Los tumores de cabeza y cuello se categorizan, a su vez, de acuerdo a la zona de la cabeza o del cuello en la que comienzan: cavidad oral, faringe, laringe, senos paranasales y cavidad nasal, glándulas salivales.
Los cánceres de cerebro, de ojo, de esófago y de glándula tiroides, así como los cánceres de cuero cabelludo, de piel, músculos y huesos de la cabeza y del cuello no se clasifican generalmente dentro del término “cánceres de cabeza y cuello”.
Los tumores de cabeza y cuello son más frecuentes en hombres y también en personas mayores de 50 años.

¿Cuáles son las causas?

Los factores de riesgo más importantes de estos tipos de cáncer son el consumo de alcohol y el tabaco, especialmente los tumores de la cavidad oral, hipofaringe y de laringe. Al menos el 75 % de los cánceres de cabeza y cuello (con excepción de los cánceres de las glándulas salivales) son causados por el uso de tabaco y consumo de alcohol.

Otros factores de riesgo:

  • La infección con los tipos de virus del papiloma humano (VPH o HPV por su sigla en inglés): Los tipos de virus que causan cáncer, especialmente el tipo 16, son factores de riesgo, en particular para este tipo de cáncer, que afectan las amígdalas o la base de la lengua.
  • Alimentos salados o preservados: el consumo excesivo de ciertos alimentos salados o preservados durante la niñez es un factor de riesgo de cáncer de nasofaringe.
  • Salud bucal: la higiene bucal pobre y la falta de dientes pueden ser factores de riesgo leves de tumores de la cavidad oral.
  • Exposición ocupacional: la exposición ocupacional al polvo de madera y a ciertos productos industriales, como al asbesto y a fibras sintéticas es un factor de riesgo de cáncer de nasofaringe y laringe. La exposición industrial al polvo de madera o de níquel o de formaldehído es un factor de riesgo de tumores de los senos paranasales y de cavidad nasal.
  • Exposición a radiación: la radiación a la cabeza y al cuello, por padecimientos no cancerosos o por cáncer, es un factor de riesgo de cáncer de glándulas salivales y tiroides.
  • Infección por el virus de Epstein-Barr: es un factor de riesgo, fundamentalmente de cáncer de nasofaringe.

¿Cuáles son los síntomas?

Es importante prestar atención a los siguientes signos y síntomas: la aparición de un bulto en el cuello o una llaga que no sana, irritación de garganta que no desaparece, dificultad para tragar, cambio o ronquera en la voz.
Pero estos síntomas pueden ser causados también por otras afecciones menos graves. Es importante consultar a su médico o a su dentista sobre cualquiera de estos síntomas.
Otros síntomas que pueden afectar zonas específicas de la cabeza o cuello son:

  • Cavidad oral: un parche blanco o rojo en la encía, en la lengua o en el revestimiento de la boca; inflamación de la mandíbula que causa que la prótesis dental no esté ajustada o que se sienta incómoda; y sangrado o dolor poco común en la boca.
  • Faringe: dificultad para respirar o para hablar; dolor al tragar; dolor en el cuello o en la garganta que no desaparece; dolores de cabeza frecuentes, dolor o zumbido en los oídos; dificultad para oír.
  • Glándulas salivales: hinchazón debajo del mentón o alrededor de la mandíbula, adormecimiento o parálisis de los músculos en la cara o dolor en la cara, en el mentón o en el cuello que no desaparece.
  • Laringe: disfonía, dolor al tragar o dolor de oído.
  • Senos paranasales y cavidad nasal: congestión en los senos nasales que no sana; sinusitis que no reacciona al tratamiento con antibióticos; sangrado por la nariz; dolores frecuentes de cabeza, inflamación u otros problemas de ojos; dolor en los dientes superiores o problemas con las prótesis dentales.

¿Quién trata los cánceres de cabeza y cuello?

Como ya se describió, estos tumores se originan e involucran en diferentes órganos/estructuras de la anatomía que participan en varias funciones fisiológicas (normales) esenciales, como son la respiración, la deglución, el habla; sentidos, como el olfato, la audición y la visión. Es de suponer, entonces, que su tratamiento requiere, la mayoría de las veces, con el fin de asegurar la mejor tolerancia al mismo y una recuperación más adecuada y con menores secuelas, de una interacción muy fluida entre diferentes especialidades de la medicina que están involucradas en el manejo de estos tumores.
Este grupo de especialistas conforman lo que se denomina equipo multidisciplinario, requisito fundamental para el tratamiento de estos pacientes en centros especializados, e incluye: cirujanos (especialistas en cabeza y cuello), radioterapeutas (especialistas en tratamiento de radioterapia), oncólogos, especialistas en imágenes, odontólogos, nutricionistas, fonoaudiólogos / foniatras, patólogos, entre otros.

¿Cómo se tratan?

El plan de tratamiento para cada paciente depende de varios factores: la ubicación del tumor, el estadio del cáncer, la edad y la salud general de la persona. El tratamiento para el cáncer de cabeza y cuello puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida o una combinación de estos tratamientos.
El paciente y su médico deberán considerar las opciones de tratamiento cuidadosamente. Deberán hablar de cada tipo de tratamiento y de cómo el tratamiento podría cambiar el aspecto del paciente, su forma de hablar, de comer o de respirar.
El tratamiento será indicado por un oncólogo clínico, que es un médico especializado en el tratamiento de personas con cáncer. Como se mencionó anteriormente, los pacientes pueden necesitar el apoyo de un equipo multidisciplinario así como también el apoyo de un psico-oncólogo.
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